domingo, diciembre 04, 2005

Have you ever seen the rain?


Música, cristales, un camión de lujo que atentaba contra mi vida auxiliándose de descargas eléctricas. Muy pocos minutos de sueño. 7 horas con mi música y (nunca creí decirlo) me llegó a cansar. Una ciudad hermosa y extraordinariamente limpia. Un hotel decente pero cucho y largas horas de sueño. Una cena deprimente acompañada de villancicos. Una ciudad vacía y casi muerta a las 9 de la noche. Siete horas de sueño. Una fabulosa visita al INEGI: sorprendentes expertos, aparatos interesantes y proyectos muy buenos; instalaciones fabulosas y bastante amabilidad. Un chofer enojón. Una torta ahogada y una tienda egipcia. Unos baños muy limpios y una tienda de música enfocada al rock. El parián. Un poco de desesperación y frustración; mi lucha contra la apatía y la estupidez. Independencia y un rato de libertad. Un helado de yogurt cubierto de chocolate y una hidrocálida hermosa. Un negocio de bordados y estampados. Un montón de tipos arreglándose para ir “al antro”.
Y comenzamos a buscar el Brinxton con una mesera bastante guapa, bastante agradable, pero un tanto apretada; terminó recomendándonos el fraccionamiento Bosques. El taxista nos llevó y nos presentó la zona de bares (3 y una disco). Claro, sabíamos que no debíamos llevar mujeres que solo querían bailar, pero ¿Dónde encuentras discotecas llenas de gente en jueves? Al menos en Aguascalientes no. Caminamos una cuadra, dos cuadras, 10 cuadras y encontramos una disco bastante apretada donde todos se nos quedaban viendo feo. Así que optamos por salir y regresar al hotel. Pero teoten no se iba a quedar con las ganas de su cerveza; y Sigala tampoco. Así que el chuchín, Gustavo, Caballero y Citlalli jalaron con nosotros.

Al cruzar la avenida encontramos una pequeña entrada oscura con un letrero de Neón que decía “El túnel”, un pequeño establecimiento con cartones de cerveza en el pasillo. Decidimos quedarnos ahí para no caminar las 10 cuadras de regreso aunque a algunos no nos agradaba mucho el lugar. Entramos y vimos que no había mucha gente; unas cuantas mesitas redondas para 2 o 3 personas, paredes negras y luces de neón, los instrumentos justos para una banda de rock con una batería bastante completa. Los cuadros de los Beatles y motos Harley saturaban las paredes del segundo nivel. Ordenamos la cerveza y comenzamos a comer la botana cuando nos dijeron que el consumo mínimo era de $80. Vargas quiso cambiarse de lugar pero Sigala acertó con un “Pues ya estamos aquí wy!!!”. No se si fue suerte, no se si fue coincidencia, no se si fue el destino, o si simplemente alguna parte de mi me llevó a ese lugar de una manera demasiado inconciente, pero nos quedamos.
Y no era solo un bar, no era un antro de mala muerte o una cantina cualquiera. No era un establecimiento con música en vivo o un cenadero con una banda de rock. Era un templo de tributo al rock; con mesas comunes y corrientes, meseros comunes y corrientes, instrumentos comunes y corrientes, botana y cerveza común y corriente y una banda muy peculiar: un guitarrista y un tecladista bastante jóvenes, un bajista de poco más de 30 y un baterista, guitarra rítmica y vocalista veteranos, y una linda y joven vocalista para las voces más altas. Puedo decir que los guitarristas eran bastante buenos, el bajista clavadísimo en su instrumento, el tecladista inteligente y el baterista tan ágil y hábil como es debido. Pero las voces no tenían comparación; en los jodidos 19 años que llevo escuchando palabras, leyendo palabras, pronunciando palabras y escribiendo palabras, jamás he conocido una que pueda describir lo maravilloso de esta banda. Quizá la voz del tipo aún es descriptible, pero al escuchar “Total eclips”, debo decir que sonaba mucho, mucho mejor que la versión original: y es que con una voz tan maravillosa como la de esa mujer, los instrumentos comunicándose entre si, los músicos hablando con el corazón, el ambiente lo creaban ellos mismos tanto que nadie se atrevía a toser si quiera mientras ellos tocaban, tanto que, a pesar de no ser conocedor o amante del rock, el hacer cualquier clase de sonido hubiera significado algo parecido a un pecado ahí dentro. Y solo era rock. Nada de bluez, ninguna variante, ninguna alteración, nada de Indie, Metal, Pop o Folk o Punk; nada de Hard rock o de Visual rock. Solo un poco de aquellos que alguna vez comenzaron a generar lo que hoy nos describe el rock moderno. Canciones como “I can read your mind”, “Stairway to heaven”, “Have you ever seen the rain”, “Dust in the wind”; canciones de Kansas, Credence, Led Zepellin, The doors, Pearl Jam. Canciones que jamás había escuchado, bandas totalmente desconocidas para mi.
Ahora, sentado aquí frente a mi computador ya no se que pensar, ya no se que creer. Creo que he escrito de una manera pésima el día de hoy, creo que jamás había relatado con tanta estupidez y con tanta apatía. Pero es que hoy, al recordar esa mágica noche donde apenas y tomé unas 4 cervezas, donde apenas y agarré unos cuantos chicharrones, no puedo hacer otra cosa que recordar la música. Es como ese atardecer tan hermoso que nunca vi por estar con Matzayani, como aquellas delicadas nubes que apenas y noté al estar con Jade, como aquella preciosa luna que no me importó al estar con Vanessa. No se si me perdí de algo afuera, no se si debí haber observado más, no se si había una mujer bella en la parte de abajo o si la cerveza estaba muy buena. Incluso si hubiese habido una explosión afuera o se hubiese derribado el mundo en ese instante no me hubiera dado cuenta. En ese momento solo existía la banda y su música.
Así es la vida y la humanidad. Puede ser todo tan sublime como la misma naturaleza, después de todo nuestra inteligencia es natural. Pero estar ahí y preguntar si escuchaste la música, si le pusiste atención o si te gustó es como preguntarle a una persona sana ¿Alguna vez has visto la lluvia?

HAVE YOU EVER SEEN THE RAIN?
Credence
Someone told me long ago
there’s a calm before the storm,
I know; it’s been comin’ for some time.
When it’s over, so they say,
it’ll rain a sunny day,
I know; shinin’ down like water.
I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain?
Comin’ down on a sunny day?
Yesterday, and days before,
sun is cold and rain is hard,
I know; been that way for all my time.
’til forever, on it goes
through the circle, fast and slow,
I know; it can’t stop, I wonder.
I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain?
Comin’ down on a sunny day?
Yeah!
I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain?
Comin’ down on a sunny day?

miércoles, octubre 19, 2005

Stairway To Heaven

Un pedazo de mi que se va lento y suave como una pluma. Y el resto de mi cuerpo que vuela y viaja libre por el viento como un jodido Zeppelín de Plomo. Y lo veo todo desde arriba, una gran perspectiva que confunde mi cabeza, que me marea y me causa tedio, que no llega, que va i viene como siempre, traumado, frustrado, lleno de gas de vida flamable que tan solo quiere agotar y cansar. El vasto cielo que me llena de miedo por que no veo nada, solo azul, solo infinito. Pero el infinito es incierto e in entendible, como mi infinita soledad, como mi infinita vida que tan solo ahí está, que da miedo, que causa terror, que no es ni tiene ni siente. Ese zeppelín que surca el cielo, inalcanzable para muchos, inalcanzable para todos, o para casi todos. Y para alcanzar ese zeppelín de plomo que recorre el infinito cielo solo hace falta una escalera, una muy alta, una muy fuerte, la indicada, la correcta, una escalera al cielo…


Stairway To Heaven

Led Zeppelin

There's a lady who's sure all that glitters is gold
And she's buying a stairway to heaven.
When she gets there she knows, if the stores are all closed
With a word she can get what she came for.
Ooh, ooh, and she's buying a stairway to heaven.

There's a sign on the wall but she wants to be sure

'Cause you know sometimes words have two meanings.
In a tree by the brook, there's a songbird who sings,
Sometimes all of our thoughts are misgiven.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it makes me wonder.

There's a feeling I get when I look to the west,
And my spirit is crying for leaving.
In my thoughts I have seen rings of smoke through the trees,
And the voices of those who stand looking.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it really makes me wonder.

And it's whispered that soon if we all call the tune
Then the piper will lead us to reason.
And a new day will dawn for those who stand long
And the forests will echo with laughter.


If there's a bustle in your hedgerow, don't be alarmed now,
It's just a spring clean for the May queen.
Yes, there are two paths you can go by, but in the long run
There's still time to change the road you're on.
And it makes me wonder.

Your head is humming and it won't go, in case you don't know,
The piper's calling you to join him,
Dear lady, can you hear the wind blow, and did you know
Your stairway lies on the whispering wind.


And as we wind on down the road
Our shadows taller than our soul.
There walks a lady we all know
Who shines white light and wants to show
How everything still turns to gold.

And if you listen very hard
The tune will come to you at last.
When all are one and one is all
To be a rock and not to roll.

And she's buying a stairway to heaven.
La música lastimera de esta canción saliendo de mi guitarra es lo único que me tranquiliza en mi sombrío mar de confusión.

jueves, septiembre 22, 2005

Una promesa de Humo

Hace 19 años que estoy en este mundo, y en esos 19 míseros años he aprendido bastante. De entre todo eso, he aprendido a entender mis sueños, a hablar con mi subconsciente y a escuchar los designios que Dios pueda poner en esos sueños. Ayer por la noche me retorcía soñando cosas que no entendía y que me recordaban a una sola persona. Entendí que esos sueños eran solo parte de mi confusión y de mis miedos, y de todo lo que siento por esa persona, muy a pesar de que esa persona jamás apareció en mis sueños. Pero luego, todo el ambiente cambió, alcancé a ver claramente mis miedos y a convivir con ellos para tener que enfrentarlos, y luego esa persona tan querida salió de mi mente y me enfrenté a cientos de dragones y víboras que estaban ocultos dentro de mí. Enfrenté traumas de la infancia, personas que me marcaron, cosas que nunca hice cosas de las que no me siento muy orgulloso de haber hecho, palabras de mi madre, palabras violentas de muchas personas, mi soledad, mis angustias, todo mi mundo. Entendí mi soledad y comprendí que debía enfrentar todo aquello que ahora me marca y que no me permite sonreír con sinceridad. Y entendí que sabiendo escuchar al corazón, no es tan difícil tomar una dedición, por que el corazón siempre sabe lo que queremos. Y como dice Paulo Cohelo, para alcanzar nuestros sueños hay que seguir a nuestro corazón. He tomado eso como una verdad que ahora descansa en mi mente esperando ser usada cada vez que sea necesario. También he descubierto que la integridad física está íntimamente ligada con el alma, que la salud mental y emocional son importantes para poder desarrollar una buena condición física, y que al no tenerlos, como me resultó hoy en la mañana, el cuerpo mismo siente las resacas. Y al ver dentro de mi propio corazón alcanzo a comprender la cantidad de problemas y confusiones que le he causado a esa mujer que tanto quiero, y que me gustaría hacer algo para ayudarle, pero está vez creo que no puedo hacer más de lo que ella misma me quiera pedir.


Dentro de todo esto, al final de mi sueño aprendí algo que puede ser tan cierto como fantasioso. Muchas veces he soñado con la respuesta o la solución a alguno de mis problemas. Una vez organicé una expedición scout por el simple hecho de que soñé que debía hacerlo, y obtuve buenos resultados. Ahora se que los sueños no solo se generan de noche con los ojos cerrados mientras descansamos el cuerpo, si no que los sueños nacen de cualquier idea atrabancada, loca, coherente o decente, o de cualquier otro tipo, en fin, el tipo de la idea no importa, lo que importa es que creamos en ella. Y así fue como hoy, al despertar, aprendí a hacer una promesa de humo, y lo único que se necesita es un par de personas que confíen entre si, el dedo pulgar de la persona que la debe sellar, un trozo de madera para tocar, y las palabras adecuadas para saber que estas haciendo las cosas bien y que puedes confiar.

martes, agosto 16, 2005

Ego

A veces uno no alcanza a imaginarse la cantidad estratosferita y desorbitante de cosas que puede aprender de lo más sencillo de la vida, como caminar. Uno camina para dar un paseo, para hacer ejercicio, para conocer lugares, para llegar a algún lugar, etc. Pero teoten (osease yo mero) siempre tiene un toque de sencillez distinto al normal en todo lo que hace. Uno puede caminar sobre las vías del tren solo para divertirse, entretenerse, sentirse grande, mejor que los demás o superar su propio record. Y así es como comenzó esta historia, cuando después de caminar 1.6 km sobre un riel de tren, teoten quiso aventarse los 2 km… ¡Y lo logró!

Y una persona bien aferrada a sus cabales podría decir “Que tontería es esta”, y claro, que no se puede sacar nada de provecho. Pero este hombre terminó aprendiendo muchísimo al caminar. El camina para conocerse a si mismo, para darse tiempo, para platicar, para buscar dentro de si. Y fue así que el superarse a si mismo caminando 2 Km sobre en riel de tren sin caerse puso en duda muchas cosas y aprendió muchas otras, y comenzó una manera muy distinta de pensar, de superarse y ser mejor.

La historia se remonta a la preparatoria cuando el chico comenzó a meterse ideas de rebeldía. Pensar en satisfacer solo a si mismo, estar bien con los que quiere y… ya. Esto le hizo descuidar la escuela entre otras muchas cosas. Sus calificaciones eran mediocres, o definitivamente bajas. Pensaba que solo valía la pena esforzarse por las materias de su gusto y no por las demás. No complacer a los profesores y no hacer lo que los demás quieren que hagas. Esta era su filosofía.

Entendió que esto le afectaría, que así no podría terminar una carrera que era lo que tanto quería, que necesitaba buenas calificaciones para hacer lo que realmente deseaba; y sobre todo que tenía ganas de aprender. Así que el muy iluso comenzó a esforzarse más, a hacer tareas, a estudiar para los exámenes. Pero había olvidado como hacerlo. Esto le mantuvo alejado de reprobar materias enteras, pero sus calificaciones eran mediocres y estúpidas y el quería más. Aún así seguía adelante y conforme se especializaba más, más le gustaba la carrera. Se fascinaba conociendo la fisiología de las plantas, la manera de hacer mediciones forestales, la importancia de los suelos para el bosque. Buscaba la manera de poder hacer algo en pro del ambiente y disfrutar los bosques de paso.

Así que un día, caminando por las vías del tren descubrió el gran secreto que tanto tiempo había estado escondido dentro de el. Se dispuso a probarlo en un sencillo examen de Muestreo, una de las materias más difíciles para sus compañeros. Sencillamente se sentó en su lugar, tranquilamente a resolver los problemas y salió satisfecho de si mismo, seguro de que no sacaría una calificación muy buena, pero que al menos era aprobable. Su ego y su orgullo recibieron una enorme sorpresa el día en que el profesor entregó las calificaciones. Aproximadamente 8 compañeros reprobados, y muchas calificaciones alrededor del 7. Nunca supo con exactitud las calificaciones de sus compañeros, solo supo que el tenía un fabuloso 9.8 que elevó su propio ego por los aires. Escondió la prueba y no respondía cuando preguntaban su calificación. Pero el profesor tuvo que reconocer que el único que había entendido como responder a la ecuación de T era Teodoro, y presumió de su calificación. Los compañeros quedaron atónitos, jamás lo hubieran esperado de alguien tan mediocre y callado. Teoten simplemente disimuló humildad, pero por dentro estaba fascinado sabiendo que sus compañeros estaban asombrados, y que más de uno sentía celos por alguien tan mediocre y tonto como el. Y lo mejor del caso era que no se había esforzado, había obtenido esa calificación con la misma tranquilidad con la que había caminado 2 km sobre las vías del tren.

sábado, julio 30, 2005

Don Piris

Siempre que paso por la zona roja de Texcoco a una hora decente y durante el día, me topo con un señor que me recuerda a alguien. Supongo que vive en la esquina por que hoy lo vi sentado en una caja de madera a la puerta de la casa leyendo el periódico, y esa escena me ayudo lo suficiente para entender que la persona a la que me recuerda es a Don Piris.

Don Piris era un señor robusto de huesos grandes con manos pesadas y voz muy fuerte. Se notaba claramente su descendencia española. Nació en 1937 en Extremadura, España, y después de pasar la mitad de su niñez escondido en una cabaña alejada de la civilización a causa de la Guerra Civil, salió rumbo a México con sus padres, los 3 como exiliados políticos durante el Éxodo de 1939, aunque fue años después cuando ellos abandonaron las tierras europeas.

Se instalaron en un pequeño pueblo cerca de la ciudad de México. Texcoco estaba rodeado de ranchos y enormes extensiones de tierras cultivadas, y teniendo tan cerca la Universidad de Chapingo, las actividades agropecuarias eran lo que mantenía con vida al pueblo. Así que no pasó mucho tiempo para que don Manuel Teodoro Piris consiguiera un rancho de buen tamaño. Y así vivió el resto de sus días, en un país desconocido que acogió como suyo, cultivando la tierra y criando vacas y viendo crecer a su hijo José. Todos en el pueblo conocían a don Manuel como Don Piris, y al parecer no solo era su identidad, si no la de su prole. Y fue así que el titulo de Don Piris pasó años más tarde a su hijos José, a pesar de que el ya no llevaba el apellido Piris.

El tiempo hizo lo suyo y José terminó casándose con Guillermina Méndez, una mujer Jaliciense que trabajaba en la Universidad. Juntos instalaron una forrajera que les dio de comer a ellos y a su descendencia. Tuvieron 3 hijos y después 2 mujeres. Don Manuel falleció después de nacida la última niña y ya jamás pudo conocer a su sexta nieta. José perdió el rancho en un juicio legal contra la nueva concubina con quien Don Manuel contrajo matrimonio en México después de fallecida su esposa y tan solo se quedaron con todo el terreno de la forrajera y la casa. Con seis hijos encima, decidieron vender la casa y construir en los terrenos de bodegas una nueva casa para toda la familia. Llamaron a la forrajera “Forrajes Piris”, y todos en el pueblo (que eran muy pocos en aquel entonces) comenzaron a conocer a José como Don Piris.

Aparte de la forrajera, Don Piris tenía otros negocios como la fotografía y la caza. Como los hombres eran también los 3 más grandes, eran ellos quienes debían aprender todos los oficios y trabajos que a su padre se le pudieran ocurrir para sacar adelante a la familia. Don Piris era un hombre de mucha iniciativa y una enorme imaginación, además de muy activo y curioso. Y por estas razones nunca faltó el pan en la mesa, pues siempre encontraba nuevas cosas en que entretener su tiempo y ganarse unos billetes a la vez. También le gustaba mucho viajar, y era una persona muy sociable. Todos en el pueblo lo conocían por que a donde quiera que fuera se daba a conocer y se hacía escuchar. Le gustaba jugarse volados con los merengueros, y llevar a su primer nieto kilómetros caminando para traer leche fresca de vaca.

Su carácter era recio y muy fuerte, como buen español. Cuando levantaba la voz parecía que gritaba, y cuando realmente se enojaba (que fuera al menos 7 veces por semana) parecía que cientos de bestias salvajes inimaginables estuvieran peleando por un solo trozo de comida. Aunado a su pesado carácter que dejó traumas en sus 6 hijos, y que se transmitió aún a algunos de sus nietos, estaba su peculiar gusto por la comida. Como buen español, siempre disfrutó de las fuertes carnes y los embutidos. Disfrutaba también de las deliciosas comidas mexicanas, pero de vez en cuando había paella o fabada en la mesa. Fue así que sus continuos y fuertes corajes, y su pesada dieta trajeron consecuencias y don Piris se hizo un hombre diabético.

Dicen que cuando nació su primer nieto calmó mucho su carácter. El niño se llamó Manuel, igual que su padre (José Manuel, el primogénito), pero no era está la razón: le pusieron Manuel en honor al abuelo Piris. Don Piris era ya un hombre grande, maltratado por la vida que llevo, por los años y por la enfermedad. Era un hombre viejo físicamente, pero espiritualmente nunca envejeció. Y parece que con su nieto rejuveneció un poco. Se divertía jugando con el y pasando días enteros con el niño, y en ocasiones el mismo se comportaba como un niño.

Manuel era un pequeño tranquilo y muy callado. Le gustaba mucho observar todo lo que ocurría a su alrededor y permanecía atento a todo lo que pasaba. Divertía mucho a Don Piris contándole chistes de políticos que aprendía de sus profesores en la escuela primaria. Por la condición de sus padres, Manuel vivía en Morelos, con su abuela materna, pero cada que tenía vacaciones viajaba a Texcoco para ver a su abuelo. Se divertía jugando con los tractores de juguete que tanto le gustaba coleccionar al viejo. Pasaba horas sentado observando el fabuloso tren de juguete que solo su abuelo podía echar a andar, y le ayudaba a construir nuevas maquetas y paisajes para que los pasajeros ficticios viajasen. Todos los nietos eran uno un año menor que el anterior, pero a pesar de eso Manuel siempre fue uno de sus favoritos. Cuando Manuel apenas tenía 6 años nació Melissa, una niña callada y muy inteligente, hija de Maribel, la 5ª de la familia. Ellas vivían en Texcoco, y pasaban más tiempo con Don Piris, y al parecer también desarrollo un cariño muy especial por la niña.

El tiempo siguió pasando y con cada año Don Piris se cansaba más. Cerraron la forrajera y la convirtieron en 4 locales para el comercio. Con sus hijos ahora maduros y casados, la vida era más sencilla para Don Piris y su esposa, y vivían de lo que les dejaban las rentas de los locales. Pero el ingenio y la imaginación del gran hombre no le permitieron envejecer jamás. Se dedicó a pintar de bronce todos los artefactos de metal que tuviera y los juntó en una sola colección. Comenzó a comprar autos miniatura y armó su colección. Pasaba horas trabajando en el taller construyendo algún útil de madera. Salía con su bastón a caminar y a platicar durante horas con sus amigos o conocidos. Le gustaba mucho jugar al dominó, y cuando no tenía con quien jugar les enseñó a sus nietos, no solo a mover las fichas y acomodarlas como debía ser, si no a jugar realmente. Se compró una motocicleta, y una vez que la tuvo domada, le adaptó un carrito en la parte de atrás, y a pesar de los reclamos y las quejas de sus hijos y su esposa, subía a sus nietos a dar una vuelta. Adaptó un bastón para no tener que estar regañando a sus nietos todo el tiempo por sus travesuras, y le adaptó unas baterías para que diera ligeras descargas eléctricas por la punta, con las que no sólo reprimía, si no que también jugaba y los asustaba.

Un domingo, a sus 60 años, la enfermedad lo superó, y no se sentía en condiciones de levantarse. Acudieron sus hijos Manuel y Víctor, en compañía de sus esposas, y doña Guille llamó a su doctor. No sirvió de mucho que llegara y hablara con el, pues unas horas después, el 25 de Octubre de 1997 Don Piris cerró los ojos para siempre. El doctor dijo que fue un paro cardiaco provocado por la diabetes, pero que no había sufrido en lo más mínimo. Murió ahí delante de sus hijos y fue como si simplemente hubiera cerrado los ojos para dormir, pero nunca los volvió a abrir. Es la muerte más tranquila que he conocido en mis 19 años de vida.



Podría escribir una Novela entera hablando de mi abuelo, pero solo escribo para recordarlo un poco por que hoy, al ver a ese señor que se le parecía un poco, me acordé de el. Y me alegro de haber nacido antes que todos mis primos, por que yo tuve más Don Piris para disfrutar; pero creo que también lo extraño más que los demás.

miércoles, julio 27, 2005

Sick

Abro los ojos. Son las seis y media de la mañana. Hace mucho frío. No quiero moverme. Apenas me he podido dormir hace una hora y no quiero dejar el lecho. Me duele la cabeza y me siento cansado. Ya tengo una falta en esta clase así que no puedo faltar. No quiero ir.

Me incorporo en la oscuridad buscando los huaraches a palpos. Me levanto y agarro el primer pantalón y la primera playera limpios que veo para cambiarme. Tengo los labios partidos. Enciendo la luz y me pongo los calcetines y los zapatos. Todo se ve borroso y misterioso. Abro el refrigerador para almorzar y solo saco la leche. Me sirvo unos fabulosos corn pops y como. Agarro las 3 libretas de arriba sin importar si son o no las de hoy y las meto a la mochila. Me despido de mi madre y salgo de la caza, y al cerrar la puerta me doy vuelta y comienzo a tocar. Me abre mi madre envuelta en su bata azul y yo entro hasta mi cuarto por las llaves, el dinero y el teléfono celular por si acaso. Camino por las calles con tranquilidad, a pesar de que es un poco tarde. Me bajo del micro a las 7:30 y avanzo bajo el cielo gris y la mañana fría. Camino con calma a pesar de que la clase ya a empezado. Al llegar a la DICIFO me doy cuenta de que me he olvidado el horario y decido buscar el salón al azar. Lo busco en el lugar correcto y no tardo mucho para entrar. Pido permiso y al ver al profesor demasiado entretenido en la clase, me respondo yo mismo y entro.

Dentro, un hombre delgado y poco alto da una charla. Habla sobre las lecturas y las exposiciones, y el modo de evaluar. Me reconforta el hecho de que “nadie debe estar ahí por obligación” y que no pasa lista nunca. Parece un hombre alegre y contento de dar clases. Siento demasiada congestión nasal y salgo al jardín a sonarme con papel. Me quedo un rato sentado bajo un frío pirul y decido regresar al salón. Entonces veo salir a Miriam y al preguntarle a donde va me dice que solo a ver como estoy. Nos quedamos afuera platicando un rato. Me da la excelente noticia de que mañana entramos a las 9:30. Volvemos al salón y un rato después y hablando sobre la segunda guerra mundial termina la clase. Salimos todos en bola como siempre. Le pregunto a Heriberto si mañana no habrá genética y me da la respuesta que yo esperaba. Espero que pasen todos mis compañeros y me dirijo a la parada de los micros.

Los párpados me pesan y me siento muy cansado. Llego a la casa y mi madre aún está en la casa. Me dice que me haga un agua de Limón y que me cuide, luego se despide de mí. Me quedo solo en la casa con mis desesperantes virus inertes. Entro a mi cuarto, prendo la computadora, abro el Bit Torrent e inmediatamente después me quedo dormido.

Alrededor de las dos de la tarde me despierto. Todo parece borroso. Al parecer no había dormido tan bien en mucho tiempo. Y tampoco había actuado con tanta calma, paciencia y tranquilidad en mucho tiempo. Me dedico a hacerme de comer y a hacer mi agua de limón. Termino de comer y me dedico a escribir sobre la paciencia y tranquilidad. No quiero dormir por que sería una perdida de tiempo. Luego decido que estoy demasiado cansado, que no me siento bien y que sería mejor descansar, así que vuelvo a tirarme en la cama para dormir. Abro los ojos nuevamente y decido que si salgo a la calle puede ser fatal para mi, por lo que no iré a mi clase de ingles en un día tan nublado y en el estado en que estoy. Me revuelco en la cama y decido levantarme un rato.

El agua de limón me arde en la garganta como si tuviese heridas interiores. El día está gris y nada parece ser normal. Las figuras se dibujan como sombras borrosas que apenas alcanzo a entender. El aire es sucio y no puedo respirar muy bien. Las voces de las personas a lo lejos son como ecos lejanos y miserables. Nada tiene sentido. Si cierro los ojos para tratar de dormir, veo a una mujer jugando conmigo. Y entonces no me dan ganas de abrirlos. Me veo jugar con ella en un pasillo entre una piscina y un gimnasio, peleando alegremente por su pulsera con “ojitos” que tiene puesta en una muñeca. Algunas de sus compañeras nos observan curiosamente y lanzan risitas ofensivas, pero no nos importa, seguimos jugando. Y el mismo juego nos coloca en una posición de la que jamás quisiera salir. La abrazo por la cintura y coloco mi cabeza sobre su hombro. Estoy seguro de que si no hubiese tanta gente la besaría sin piedad. Pero como no puedo me siento mal y trato de separarme; pero al parecer mi brazo ah quedado atrapado entre su delicado pero fuerte brazo que no quiere que la suelte. Entonces la abrazo con más fuerza para demostrarle que no quisiera dejarla nunca, que quisiera tener su delicado cuerpo de muñeca pegado al mío para siempre, que podría darle todo lo que me pidiera para fundirnos en un solo y viajar por zonas nunca exploradas por seres humanos, por zonas que solo pueden ser vistas por locos extraños como nosotros y demostrarle que a mi lado puede caerse el mundo entero, pero aún así no permitiría que nada la tocase. Veo su bella sonrisa de niña y su profunda mirada misteriosa. Respiro de su suave aroma y me doy cuenta de que no abrazo a una niña, si no a una señorita, o a una hermosa mujer. Me lleno de miedo por el recuerdo y abro los ojos inmediatamente. La enfermedad ha hecho de las suyas trayendo algunos recuerdos de antaño; por un lado tengo mucho que agradecer, pero por otro tal vez no quería recordar algo así. Vuelvo a mi habitación solo con el pesado aire sucio que tanto me molesta y viendo todo borroso otra vez. Y así envuelto en virus de gripa y malestares psicológicos, recuerdo como estúpidamente me enamoré de esa bella y extraña mujer.

lunes, julio 25, 2005

Quietud

Hoy nuevamente, como ayer, me levanté de buen humor. Tenía una alegría medio extraña e incontagiable. Comencé mí primer día de clases con el pie derecho: se me hizo tarde para llegar a la primera clase. Igual llegué a las 9 de la mañana a la segunda y parecía que el día había estado preparado para ponerme de buen humor: para empezar no había luz en el edificio, y siendo tan oscuro y con las paredes de madera como son, a mi me fascina verlo sin luz; llegué al salón de clases para encontrarme con el maestro Bonilla y la mesa de atrás totalmente vacía para mi sólo, y lo mejor es que aún cuando hablaba nadie volteaba a verme, solo voltearon algunos cuando di una respuesta real y creíble, pero muy cómica. Aún así mi buen humor no se notó y el día transcurrió tranquilamente normal, como un día común de clases.

Como siempre, me dio mucho gusto platicar con Citlalli, así que fuimos a comer juntos y luego nos acompañamos mutuamente a realizar distintos deberes que cada uno debía realizar. Pero lo mejor del día fue un comentario que ella me hizo y que definitivamente me calló como perla. Me contó que en las vacaciones había estado leyendo sobre miopía y astigmatismo, y encontró que las personas que usan lentes suelen volverse nerviosas, y entre más tiempo tengan usando lentes, más nerviosos son. Esto se debe al efecto que causan los lentes de alterar la vista y engañar al cerebro. Me explicó a grandes rasgos lo que ella entendió, pero dice que está científicamente comprobado, y que solo llega ser una excepción en las personas que llevan casi toda su vida usando lentes. El comentario agradable fue que al leer esto, ella inmediatamente pensó en mi y se aseguró a si misma que yo definitivamente no uso lentes.

Lo grato no fue que se halla acordado de mi en las vacaciones o que yo halla sido la primer persona que le vino a la mente. Me resulta curioso que ella (y en general todo el grupo) piensan que soy una persona muy tranquila que se toma las cosas con calma. No es que esto sea 100 % cierto, pero si tiene mucho de verdad. Lo mejor del comentario fue que me recordó algunas cosas que yo llevaba tiempo tratando de recordar, pero que no sabía como. Y de pronto, como una estrella caída del cielo, me vino este comentario y junto a el los recuerdos clave de lo que yo estaba buscando.


El resto del día fue más sencillo y tranquilo. Al parecer todo salía bien por la nueva actitud que estaba tomando. Pasé algunos minutos pensando; a mi me hubiera gustado que fueran mas, pero desgraciadamente mi dolor de garganta hizo su trabajo y quedé dormido inmediatamente. Hace unos minutos leí algunas muchas cosas que no me agradaron, y unas pocas incluso me hicieron sentir un poco mal. Pero al parecer cada día es más difícil encontrarme algo que pueda destrozar mi vida… otra vez. La verdad es que todo va por buen camino, lo suficiente como yo lo quiera llevar, y por monótona o aburrida que llegue a parecer a veces, las apariencias engañan, y mi vida me gusta mucho tal y como es, y también tal y como va. Ya veremos que trae el futuro próximamente. Como dice un viejo proverbio chino “Sentado en quietud, no haciendo nada, la hierba crece por si misma”.

domingo, julio 24, 2005

Cursilerias

El título de este escrito tiene mucho que ver con lo que contiene, así que si eres de esas personas que no soportan tanta miel como yo, te recomiendo que no lo leas. Lo de hoy fue simplemente por que me siento demasiado “Normal” y muy bien, y decidí escribir esto, pero trataré de que no pase muy seguido en el futuro.


Otro servicio relax, prácticamente en la sombra y marchando muy poco, platicando muy a gusto con el Subteniente Limón. Un rato de descanso en la deportiva viendo jugar a las personas y echando relajo con los cuates del servicio. Un capitulo más de “Dead like me”, interesante como siempre, pero extrañamente esta ves no me dejó ningún tipo de cicatriz. Un rato curiosamente agradable planchando y arreglando mi uniforme para tenerlo bien presentable por primera vez en mucho tiempo. Una sabatina con esas mocosas con las que tanto me agrada estar, a pesar de que tienen algún tornillo zafado y su cerebro no carbura bien, pero que definitivamente son pura alegría y cariño con patas y uniformadas de verde. Un buen rato con los amigos de rojo con lo que siempre he podido platicar a gusto. Un Jaime haciéndome burla indiscretamente cuando alguien dijo que me gustaba una expedicionaria. Unos troperos saludándome con su guía desaparecido que hace mucho que no veía. Un expedicionario saludándome muy alegremente por que soy “La única persona a la que entiende” (Siendo que a veces ni yo mismo me entiendo).


Y después de un sábado tan común en este año, lo más gratificante fue tener tu sonrisa frente a mi al menos 2 horas, y dedicada solamente a mi. Ver tus hermosos ojos y descubrir todo un mundo esperando que yo toque cada detalle, uno a uno con mis palabras. Caminar a tu lado en la hermosa noche nublada y fría. Tenerte para mí, y solo para mí, al menos por un instante, por un efímero momento guardado aquí en mi pecho. Descubrir que la vida es tan sencilla como uno quiere que sea, y que no vale la pena mortificarse por algo o alguien teniéndote a ti al lado. No hay nada, no ha pasado nada aún, pero tengo bastante tiempo para recordar por que el cielo no es tan difícil de alcanzar. Para traer de nuevo ese ligero toque que le falta a mi vida para que esté completa y disfrutarla más. Para hacer a un lado mis ataduras de hombre y mis problemas existenciales por un rato, y dedicarte más tiempo a ti.


Podrá sonar tonto, lo se, pero creo que eso es lo que quiero. Han pasado tantas cosas por mi vida, y a pesar de lo que se puede desatar en consecuencia, y de lo que pueda pasar en el futuro, por ahora, solo me concentraré en disfrutar el momento y dejar que las cosas fluyan por si mismas como lo han hecho hasta hoy. Todo parece aclararse y dibujarse un poco más sencillo, y aunque el futuro aún es incierto, el presente es hoy.

domingo, julio 17, 2005

Sabatina

Ok, esta noche tendrán que disculpar la redacción. No me estoy justificando, pero realmente no tengo ganas de arreglar el escrito. El objetivo es solo expresar ciertas cosas, por lo tanto no es un relato un poco interesante siquiera, además de que esta vez, no se si sea por la indiferencia, el cansancio o la flojera, o por que otra razón pueda ser, pero debo admitir que he hecho una pésima redacción. Como sea ai’sta, pa’ quien se interese.



- ¿Sabes que tiene Teoten?
- Si te digo yo me voy a reír mucho Karen, así que mejor pregúntale a otra persona.
- Teoten ya vámonos – reclama Nelly al tiempo que me jalonea de la mano
- Entonces que teoten, ¿si vamos a ir a dar el rol a un congal?- pregunta Jaime cuando ve que alguien se apodera de mi.
- ¿Los veo en el Sanborns no? – le respondo apuradamente, señalando a la chica que me lleva de la mano.
- Que tranza, ya decidimos que nos vamos a ir a dar el rol a todo el país- dice lalo muy confiadamente seguido por su “bolita” de 4 - ¿no vienen?. Órale pinche teoten, vámonos a Veracruz.
- Ustedes no se van a Veracruz de rait, pero neta que si se van aquí a la carretera si agarran algún trailero y para mañana ya estas en el puerto.- respondí con toda naturalidad.


Y comenzamos a caminar. No supe si el rumbo era hacia la carretera a Veracruz o al Sanborns, pero ambos quedan de paso. Lo que supe es que al ver a Nelly abandonarme y jalar como siempre con el angustias y lalo, lo tomé como la excusa perfecta para darme a la fuga y re encontrarlos más tarde en la plaza San Pablo. Entré a mi casa apuradamente para tomar el libro de actas (que por cierto nunca usé) y avisar a mis jefes que llegaría tarde (y es la ventaja de que nadie pregunte a que hora es tarde), y a bajar las escaleras de nuevo.


¿Por qué de pronto me buscan tanto?, ¿Por qué tan solicitado así nada más, de repente?. Afuera había muchas personas queriendo estar conmigo. Seguramente sólo por compromiso, o por que no había nadie más, o nadie más interesante, o solo para tener algo que hacer o para pasar el rato, o simplemente para no ir a sus casas, o para ir. Y en cambio yo solo podía pensar en una persona que, curiosamente, siempre me hace sentir bien. Quería verla, platicar con ella, saludarla, abrazarla, mirarla a los ojos, escucharla y platicar. Pero parece que tengo que esperar al menos una semana más. De cualquier modo salí de nuevo para toparme con la sorpresa de que Nelly me esperaba afuera de la puerta sólo por que no se podía ir sin mí. Y lo peor fue que paró a toda la comitiva que la acompañaba solo para esperarme. Como si realmente importara yo tanto. Al menos parece que para ella si.


De cualquier forma, Nelly fue el pretexto perfecto. Después de ir a comer unos helados al M’c donals y saludar a algunas personas todos comenzaron a irse. Los 4 locos que se irían de gira (seguramente al bar más barato que encontraran, y solo para emborracharse), Karen en un Taxi para irse a su casa, Jaime a ver su Jersey de Alemania. Todos, uno a uno se fueron desafanando, hasta que sólo quedamos 3.


-¿Entonces si me vas a ir a dejar a mi casa teoten?
- No Nelly, vives muy lejos. ¿Aquí te quedas Erica?
- Si, ya me voy a mi casa
- Vamos al centro a dejar a Nelly y luego yo te vengo a dejar
- Bueno – respondió con el tono alegre y confiado de siempre.


Y después todo fue más fácil. La plática de Nelly había perdido importancia y me alegré un poco al saber que su madre estaba en la esquina y que se iría con ella a la casa. Nelly es muy buena compañía, le he desarrollado un cariño bastante extraño a esa mujer; pero en esos momentos yo tenía una mejor compañía. Entonces no tendríamos que acompañarla más y nos quedamos solos, platicando tranquilamente alrededor de 4 cuadras.


Aún me resulta extraño como podemos platicar tan cómodamente a pesar de no tener nada de que hablar. Pero entre ese nada, sus historias y mis reclamos, me gané una cena para 2 el próximo sábado.

No es lo mejor del mundo, pero si una buena oportunidad de lo que parece que estoy buscando. Se que si me esfuerzo las cosas saldrán bien. Todo parece ir cobrando forma nuevamente y aclararse. Las sombras borrosas de siempre toman forma y empiezo a comprender. La idea de este sábado era mandar todo al nabo y perderme en mi hermitañedad por un largo rato, pero una simpática chica con un muñeco Gay y una extraña alegría contagiable cambió mi estado anímico. Después todo se volteó un poco y las cosas se van para el próximo sábado, donde independientemente de lo que diga Juana, Pepe, chucha o la papaya cósmica, e independientemente de lo que mi consciencia pueda pedir, yo me desaparezco terminando sabatina con una buena compañera. Ya veremos si realmente regresó.

martes, julio 12, 2005

Yo decido

Ok, se que la soledad tiene sus desventajas, y más cuando deciden abandonarte a tu suerte. O algo parecido. Y es que cuando el resto del clan decide relegarte a ti las tareas que se supone tendríamos que hacer entre todos, se vuelve difícil hacerlas uno solo; y es cuando necesitas a “alguien” que te ayude a cargar las comida que irás a comprar para todo el clan para el próximo campamento de 3 días, a “una persona” que detenga las playeras mientras tu le pasas el bastidor para poder serigrafiar correctamente o incluso a algún “amigo con auto” que te lleve a buscar la casa de tu dirigente que está al otro lado de Texcoco a las nueve de la noche. Pues me parece que son obvias las razones por las que he hecho mis tareas a un lado, aún cuando se que si me esfuerzo las podría hacer todas tranquilamente, es como dice mi padrino, eso de que un Rover siempre puede hacer las cosas, pero no querer hacerlas es algo muy distinto. Pues bien, quizás me estoy encerrando en algún sentimiento revoltoso que aparenta soledad, o en algún pensamiento que me incapacita hacer ciertas cosas para las cuales necesito pensar en una buena solución; como sea, siguiendo la estructura bajo la que he aprendido, he decidido que no quiero. Y bueno, no es que sea el que me hallan “abandonado” la razón por la que no quiero, si no más bien el berrinche que nos armó el fer donde “Ir a comer con la abuela por que mami lo dice” es más importante que sacar el trabajo, muy a pesar de que el se aventó todo el dibujo en Corel (y debo decir que no es nada fácil, pero tampoco es pretexto). En fin, podemos hacer el capricho de una playera para la caminata Rover a un lado y terminarlas después solo para presumirlas; podemos sobrevivir a las inclemencias del tiempo a 4000 m.s.n.m. sin la ayuda del buen Mambrú, después de todo queremos ser Rovers; y ya conseguiré yo quien me acompañe a comprar la comida después de 4 intentos fallidos, se que no tengo un buen amigo que pueda acompañarme (y es que los pocos no están aquí o estan “comiendo” o simplemente no pueden, y entiendo que no puedan, después de todo es mi problema… y el de Fer, Jaime y Marco), pero siempre hay alguien que se apiade de un tonto escudero y lo quiera acompañar a cargar algunas “bolsas de mandado”.

viernes, julio 08, 2005

Walk on

Últimamente no me ha dado mucho por escribir, pero ha ido en un grave aumento mi pasión por caminar. El texto de Nanacamilpa sigue inconcluso, pero he encontrado un par de cafeterías pequeñas y cómodas en alguna de mis caminatas sin objetivo. Le encuentro un enorme gusto al salir a caminar por el pequeño espacio de Texcoco sin un rumbo ni dirección establecidos, a donde los pies me quieran llevar; pero jamás pierdo el objetivo, y es que a pesar de no tener a donde ir, tengo una razón de por que camino, y eso es lo que lo hace hermoso. Ok, estoy comenzando a debrallar en mi escrito, mejor lo dejo así, en la simpleza del gusto por caminar sin sentido.


Mi tercer clase en aquel instituto tan reconocido, según yo por la gran publicidad que tiene, principalmente en la TV. De cualquier modo debo decir que las clases son buenas, y que estoy aprendiendo, tal vez un poco lento, pero estoy aprendiendo. Lo mejor de la clase es el horario: de siete treinta a nueve de la noche. Salgo de mi clase bajo la oscuridad de una cálida noche de verano. El viento es suave y húmedo, muy acogedor y tibio para respirarlo por el resto de la noche y desaparecer por completo bajo la magia de mis propios pensamientos. Camino con toda la tranquilidad que me es posible, una calle tras otra, escuchando únicamente el ruido de mis tacones y algún automóvil que pasa a mi lado. Finalmente llego al centro de mi “pueblucho feo y aburrido”. Las personas se pasean atraídas por las bellas flores que han sido plantadas recientemente. Las enormes Jacarandas cubren el cielo con sus diminutos foliolos y las gotas de agua que han guardado para salpicar en la nariz de una pareja de enamorados que se besan sentados en una banca. A su alrededor está lleno de carritos de “Hot dogs” con uno o dos clientes cada uno. Los faros alumbran las banquitas de cantera donde nadie se sienta por ahora y el frío adoquín empapado por la delicada lluvia de hace unos minutos. El kiosco que normalmente se llena de grupos de personas que suben simplemente a platicar está ahora vacío, pero las fuentes se rodean de parejas que se besan sin algún problema de ser vistos por los pocos vagos como yo que van pasando. Es un bello lugar sencillo y resaltado únicamente por las pequeñas flores coloridas, para pasar una buena noche de insomnio. Y una muy buena razón para pasar caminando por ahí noche con noche después de un largo día de lo que sea. “Parece mentira que haya tanta vida en este lugar, que felicidad; parece mentira que entre tanta gente en esta ciudad, no tenga a nadie con quien compartir…”. Y el único problema con un lugar tan bello y con el delicado viento cálido y húmedo que pocas veces se tiene en Texcoco es no tener a nadie con quien compartirlo, tener que caminar solo de nuevo, vagando únicamente conmigo y mi alter ego abochornado, fantaseando con tener a una delicada chica que pueda compartir ese simple y sutil gusto conmigo llamado vida, y que comparta mi idea de que todo eso se puede expresar en un bello árbol, en una gota de lluvia, en un beso o hasta en la sonrisa de un niño. Y sigo vagando solo escuchando de nuevo el ritmo de mis tacones que resuenan por el torcido callejón de los ebrios y los maltratados; un bar, una cantina y una pulcata, y al final de la calle otra más solitaria y después mi casa. Subo por las escaleras que a esa hora parecieran abandonadas hace años y entro a la soledad de mi familia. Me encierro en mi cuarto, me tiro en la cama y cierro los ojos solo para recordar que mis fantasías no son ciertas, que mi soledad es real, y que si me esforzara podría hacer algo para cambiarlo…
…si es que en verdad me interesara cambiar mi aburrida soledad…

lunes, julio 04, 2005

Poesia

El domingo por la noche (y me parece que ayer fue domingo, pero no estoy muy seguro) me dediqué a escribir sobre mi viaje a Nanacamilpa. Debo decir que me gusto tanto el lugar (y como no si se encuentra en el precioso estado de Tlaxcala) que llené 2 hojas antes de comenzar algo verdaderamente interesante. Hoy proseguí escribiendo y llené otras 2, y a pesar de que el relato es bueno, sigo sin encontrarle algo verdaderamente interesante. Como sea no lo he terminado aún, y de repente me dio flojera seguir escribiendo, así que creo que por hoy estará bien que lo deje así, pero definitivamente cuando lo termine lo publicaré, muy a pesar de que sea extenso y nadie (o casi nadie) lo lea. Se que aparte de mis dos amigos que tengo que les gusta leer (aunque Sheila dice que ya no le gusta, pero no le creo), siempre habrá algún despistado cibernauta que caiga aquí por casualidad y lo lea todo de pe a pa. Hoy escribo aquí por que no quiero perder cierta continuidad, pero en realidad solo tengo una cosa en la cabeza desde ayer, y es sobre lo que escribiré: Yo.

Pues ayer, platicando con una muy buena amiga y recordando algunas cosas, me di cuenta de algo en mí que no me agrada. Me di cuenta de que caí en eso para protegerme, que es simplemente un escudo que pongo delante de mi para que las personas no me ataquen, para que no me lastimen; pero definitivamente la espada, que está hecha del mismo material, es desenfundada de vez en cuando y no solo me previene, si no que aparta a todo el mundo de mi alrededor. Esta señorita me ayudó un poco a darme cuenta de que esa espada está siendo esgrimida con mayor continuidad últimamente. El choko me dijo hace poco que me cierro mucho, y yo le dije que no es que me cierre, si no más bien que he olvidado lo que es el amor. Creo que todo esto se relaciona, y Fer me dijo que si me vuelvo indiferente voy a terminar frío y alejando a todo mundo de mi, como el. Todo esto descansa en mi cerebro, tratando de ser procesado para después utilizarlo.
Hace un rato me eché en la cama. No tenía ganas de prender la TV, ni de cambiarme la ropa con la que me duermo, ni de tender la cama, ni de almorzar, y lo más preocupante es que no tenía ni ganas de escuchar música. Me puse a pensar en mí, en lo que me dijeron anoche, en lo que he cambiado, en lo que era, en miles de cosas sobre mi vida, y de pronto recordé un bello poema de Jaime Sabines. Me levanté de un salto busqué entre mis libros: Jaime Sabines, “Recuento de Poemas I”, “Yuria” y “Poemas Sueltos”. Nunca encontré el poema, por que en realidad nunca lo recordé. Recordé solo el sentimiento que me traía al leerlo, y sabía que si lo volvía a leer lo reconocería al instante por que me sentiría igual. Pero me llevé una gran sorpresa al darme cuenta de que muy a pesar de todo lo que leía, no experimentaba sentimiento alguno. Mis estado de ánimo no cambiaba, no me emocionaba, no sentía nada al recordar a tía chofi, al Mayor Sabines o a Tarumba. Y me di cuenta entonces de que tenía un problema aún mayor de lo que pensé, y me pregunté ¿en que momento olvidé lo que es la poesía?, ¿Cuándo dejé de amar? ¿Cuándo comencé a alejar a todo el mundo de mi?. Y entonces llegaron a mi corazón las palabras del choco y del fer finalmente procesadas. Me tumbé a ver X 1999 y luego a leer a García Marquez, y al darme cuenta de que no podía razonar muy bien, decidí que lo mejor sería salir a caminar bajo la ligera lluvia de la tarde…

Solo por recordar la poesía decidí escribir un poema que yo recuerdo que me gustaba mucho, y ojaá pronto recupere mi gusto por la poesía, por que aunque en la actualidad no le encuentro sabor, se que sigue siendo hermosa:


"20 poemas de amor y una canción desesperada"
Pablo Neruda
Poema XV

Me gustas cuando callas por que estas como ausente
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas estan llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estas como distant
y estas como quejandote mariposa en arrullo,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza;
dejame que me calle con el silencio tuyo.

Dejame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, símple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada
tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas por que estas como ausente
distante y dolorosa como su hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan
y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

miércoles, junio 29, 2005

Aburrición

Después de pasar todo el santo día frente a la televisión viendo los pica piedra mientras almuerzo mis chilaquiles, Saint seya (Caballeros del Zodiaco para los ignorantes) y X 1999 mientras me hecho el pollo con crema recalentado que llevo comiendo durante ya 3 días y termino el día viendo “La ventana secreta” tragando palomitas y refresco como vil enfermo, lo primero que quiero es alejarme de la persona que me induce a la ociosidad y la flojera. Si xamy, estoy hablando de ti. Eso de llegar a las 9 de la noche a su casa solo a echarme a ver noticias amarillistas o llamar por teléfono al fer para molestarlo… lo peor es que al salir de su casa y caminar una cuadra y media y una casa para llegar a la mía me encuentro con que no tengo absolutamente nada decente que hacer.



Se me pasa de alguna manera, y unas horas después, sentado aquí frente al monitor, con la hoja en blanco, y esta vez ni siquiera siento ganas de escribir. Hoy no se me ocurre tema, hoy no se que poner. Mi estado de aburrimiento ha llegado a un grado en el que ni siquiera imaginación tengo. Pero mi cerebro siempre funciona y siempre me da palabras para llenar una hoja en blanco, aunque sea con tonterías, pero siempre encuentro que escribir. Y es que no me había dado cuenta del enorme gusto que le he encontrado a esto de la escribida.



Recuerdo que alguna vez, alguien me dijo que cuando me sintiera confundido o tuviera sentimientos encontrados, era bueno agarrar un papel en blanco y escribir todo lo que se viniera a mi mente. Resultó un ejercicio bastante práctico y útil puesto que entendía todo lo que me agobiaba o molestaba después de releerlo con calma. Pero definitivamente lo tome como una especie de solución o escapatoria; siempre que me sentía confundido o desesperado, estuviera donde estuviera, tomaba mi libreta y escribía todo lo que viniera a mi mente, todas las palabras, las que fueran y como fueran, debo decir que la mayoría de las veces lo que escribía ni siquiera tenía sentido. Pero me permitía expresarme desde el fondo de mi alma. Hoy retomo a esas enseñanzas empíricas delante de una hoja en blanco, escribiendo desde el fondo de mi alma, donde nace mi imaginación y mis sueños. Y no me preocupo por pensar que es lo que voy a escribir, solo pienso en la manera más correcta de darle coherencia a estas letras para formar las palabras y las frases adecuadas. Y lo que escribiré es lo de menos, ya saldrá de mis recuerdos, de mi imaginación, de mis sueños, de mis esperanzas, de mi ociosidad, o incluso de mi corazón. Así que estas letras han sido escritas esta noche, a pesar de la hora, de mi flojera y de mi desinterés, por el simple gusto de escribir.

domingo, junio 26, 2005

Eri

- que tranza Miriam, no me pegues
- Ten teo, pégale con esto
- A simón ¿neta me dejas pegarle con tu Sherpa?
- ¡Si!
- Vientos, mira con este palo se te pudre la parte del cuerpo que la toque
- No te creo
- Neta, mira. Stallin ven tantito.
Le acerqué la “varita mágica” al distraído expedicionario para que este se quedara inmóvil. Como no pude demostrar mi teoría de que le tendría miedo me limité a decir simplemente que no funcionó. Pero parece que algo atrajo a un par de expedicionarias que habían estado platicando con el antes de que lo llamara. Y entonces la vi; después de casi un mes de no saber nada de ella estaba ahora hay frente a mi causándome dilemas en mi revuelta cabecita.



Hacía ya más de un mes que no la buscaba. Los martes eran los días menos pesados en la escuela. Cada martes yo salía de clases a las 12 si el profesor no se extendía hablando de gráficas estadísticas y métodos para calcular valores que nos pudieran ser útiles en muestreos forestales. Me dirigía al comedor central de la universidad a recibir una típica comida chapinguera. Salía del comedor y me disponía a uno de mis hobyys (disculpen mi ignorancia, pero si alguien sabe como se escribe esta palabra agradecería que me ayudaran) favoritos: caminar. Pasaba por el tanque abandonado y la unidad médica par ir a salir a la doceava compañía, recuerdo de mis días como chapinguero de tiempo completo. Finalmente llegaba a la vía del tren y caminaba poco más de un kilómetro para llegar a Texcoco. En los límites de mi pueblo que cada vez se acerca más a lo que es una pequeña ciudad, se encuentra la Escuela Preparatoria de Texcoco (EPT) con sus paredes grafiteadas y su patio lleno de cal y de cemento seco por los nuevos baños que acaban de construir. Llegaba aproximadamente a la una de la tarde, la hora en que Erica terminaba sus clases del día. Siempre la encontraba sentada en una jardinera sola, rodeada por todas sus amigas o simplemente con Elizabeth, una amiga suya que me presentó en alguna de mis pocas visitas; me parecía una muchacha simpática y agradable, aparte de que compartíamos los mismos gustos musicales, la chica era una estrella del pambol en su escuela y fanática de los deportes. Erica y yo nos quedábamos solos platicando alrededor de una hora (solo en una ocasión se nos sumó Elizabeth), y a las 2 de la tarde, hora en que salían sus demás amigas, buscaba a alguna para tratar algún asunto pendiente del día y después nos íbamos. Caminábamos por todo Juárez hasta llegar a la México Texcoco ó, en los tiempos en que iba a sus cursos para entrar a la universidad, la acompañaba hasta el instituto donde tomaba las clases, cerca del Aurrera.



Cada martes era semejante, a pesar de que no fueron muchos por que un martes llegué tranquilamente caminando como de costumbre y no tuve que entrar a la prepa para verla. Estaba afuera, al otro lado de la calle sentada con un joven al que reconocí inmediatamente. Lo conocía por ser hermano de un buen amigo que tuve hace tiempo. Los vi sentados platicando a la sombra de un ficus, el se veía bastante seguro y ella muy alegre y contenta (bueno, más de lo normal). Los saludé de lejos con un movimiento de manos y seguí caminando hasta llegar a la esquina y dar la vuelta. La principal razón por la que no me quise acercar fue que aquel muchacho había sido su último novio, y me habían llegado los rumores de que quería regresar con ella. En mi larga caminata hacía mi casa, lo único que pensé al respecto fue que era más fácil que una persona le recordará por que la conquistó, a que alguien nuevo comenzara desde el principio a conquistarla. De hay en fuera me hice preguntas terribles. No por la magnitud de las preguntas, si no por que sabía claramente la respuesta, y sabía que era terrible.



Caminé varias cuadras indiferente a todo lo que pasaba a mí alrededor. Después de deducir lo de la conquista, las otras preguntas daban vueltas en mi cabeza como fantasmas, pero no quería preguntarme y responderme hasta que entendí que solo así me dejarían en paz. Y entonces salieron como en un desfile de modas, paseándose por mi cabeza presentando sus mejores galas: ¿Por qué no me dolió? ¿Por qué no me importaba verla con otro? ¿Por qué la había dejado así nada más sin hacer nada al respecto? ¿Por qué ni siquiera tenía ganas de platicar con ella?. Llegó algún indicio de querer platicar con ella a mi cabeza, pero decidí que no quería, y la respuesta de por que no quería era la misma que a las otras preguntas: por que había otra mujer que me importaba más. La respuesta era aterradora. No había problema en dejar a Erica así, en un idilio o una simple fantasía. El problema fue que me di cuenta de que estaba enamorado de una mujer que no me correspondía, y que sencillamente no debía enamorarse de mí. Esas ideas me dieron vueltas en la cabeza hasta que finalmente, dos semanas después, un viernes antes de escribir “Espero curarme de ti” y después de componer una canción en mi guitarra, le llamé por teléfono para poner fin a todo eso.



Han pasado muchas cosas desde entonces, y la verdad es que no me he arrepentido de ninguna. Pero ayer que volví a ver a Erica después de tanto tiempo, vinieron a mi mente muchas cosas, entre ellas una fabulosa pregunta ¿Por qué dejarla ir de nuevo a cambio de una mujer que tal ves nunca podrá ser para mi?. Ayer, después de que la tuve delante de mi decidí que no sabía la respuesta a esa pregunta, que la debería buscar, pero no cerca de ella. Por lo que estiré mi mano Izquierda y comencé a despedirme de todos los presentes.

viernes, junio 24, 2005

Génesis


Bueno, pues así comenzamos con este blog; de la misma manera que comencé el otro. Hoy quería comenzar a escribir sobre el extraño encuentro de ayer con la bella dama de los ojos misteriosos, pero luego decidí que sería mejor explicar el por que de mi blog, mis razones para escribir, el por que del titulo y el escrito que publiqué ayer. En la tarde pasaron algunas cosas que cambiaron definitivamente mi estado de ánimo. Y por lo tanto un enorme deseo de escribir al respecto. Ahora estoy confundido y no se exactamente sobre que quiero escribir. Pero como ya he dicho en mi otro blog, si esto va a ser un pseudos diario, pues creo que esta bien comenzar a redactar sobre mi vida. Hace unos minutos me levanté para servirme papitas y refresco, y debo decir que aclararon mis ideas y despejaron mi mente. Pues bien, decidí comenzar a redactar sobre el por que de este blog; después narrar la anécdota de hace unas horas, simple y llanamente sin ningún tipo de análisis; y terminar este texto rompiéndome la cabeza buscando una canción que quede acorde con mi experiencia de ayer (puesto que es sobre lo que menos ganas tengo de escribir). Así que si usted solamente llegó aquí por casualidad, por lástima o por ver que onda con mi blog, le recomiendo no leer lo que sigue ya que será demasiado cansado. Si tiene otras razones para estar aquí piénselo muy bien. Y finalmente si usted esta decidido a leer mi largo texto (que sinceramente no se si llamarlo ensayo, narración, debralle, masmarrie o de que otra manera) póngase cómodo, prepárese un cafecito, róbese el litro de nieve de la nevera o de perdida sírvase medio vaso de coca cola y un tazón con papitas. Y comenzamos.



Desde el principio de la historia, las personas han buscado la manera de expresarse gráficamente. Claro, por si no lo sabía a partir de ese momento se le denomina “Historia”. Con el paso del tiempo y los descubrimientos e invenciones… (Suprimamos lo que sigue y solo imagine como miles de cosas pasan por su mente a una velocidad increíble como si hubiese visto el desarrollo de la escritura, el descubrimiento del fuego y después miles de invenciones, entre ellas la computadora)… y así se inventó el Internet. Y como el dominio del mundo, el hombre busca su propio espacio cibernético donde poder expresar lo que se le pegue la gana: vender, exponer, escribir sobre lo que sea, etc. Entre esos miles de espacios prediseñados existen unos muy especiales conocidos hoy en día como Blogs. Pues bien, definir lo que es un blog puede ser tan complicado como definir lo que es un libro, más bien podríamos decir que un blog es una marca personal que cada quien le da a ese espacio que ha adquirido, gratuitamente en la mayoría de los casos. Curiosamente ayer me encontraba navegando por la red visitando blog de personas desconocidas que me pasaron por Messenger. Y debo admitir que hallé unos bastante buenos para mi gusto, desde la manera de escribir hasta las desventuras que se narran (Gracias por el link xamy). El conocer nuevos blogs trajo consigo a ese fantasma anticuario que llamamos melancolía y me condujo a links que ya llevo tiempo visitando. Después de varias horas perdiendo mi tiempo husmeando en la vida de los demás me di cuenta de que no solo se trataba de husmear, si no de esculcar y hasta rascar. Y es que la mayoría de las personas que tienen un blog personal lo utilizan, como dice mi amiga Minerva, como un Pseudos diario. Todos hablan de su vida, de sus aventuras y desventuras, de sus enrolles amorosos, y algunos de una manera muy artística y poética narran sus sentimientos diarios disfrazados de novelas o poesía. Y me dije ¿Por qué no hacer lo mismo?. Sencillo, por que soy diferente a todos ellos, por que yo no soy normal. Pues eso precisamente, por que no puedo entrar en la cresta de la campana de Gauss voluntariamente al menos por una vez en mi vida y estandarizarme dentro de la normalidad de todas estas personas. Definitivamente no creo que el resto de la sociedad determine mis actos, pero si pueden ser la cereza del pastel. Pues bien, entendí que me gusta escribir, y que lo hago para relajarme, para sacar todo lo que tengo dentro de mí en el entendido de que no tengo a nadie que quiera escucharme. Y mi idea no es que me lean en lugar de escucharme. He comenzado a entender que solo toco las canciones que a mi me gustan en la guitarra por que no toco para otras personas, toco para mi. Y cuando llego a tocar para otra persona es por que yo quiero y entonces el sentimiento (y por ende la voz y el rasgueo) cambia y mi manera de tocar también. Lo mismo ocurre al escribir, solo escribo para mi, para perpetuarlo y para plasmarlo en una hoja en blanco, analizarlo y comprenderlo mejor, o al menos desde otro punto de vista, y cuando escribo para alguien más creo que se nota bastante. Así que, bajo el entendido de que me gusta escribir, acostumbro hacerlo casi todas las noches (y creo que de hay nace este vicio hacia la computadora), ahora la pregunta solo sería si lo dejo solo para mi o lo publico para los demás. Y es aquí donde entra el papel de la sociedad de normalizarme: Si los demás lo hacen ¿Por qué yo no?. Así que de eso se trata: escribo para mi pero esperando sus criticas (por eso más adelante pediré con mucho énfasis sus opiniones). Si no deseara ser criticado simplemente no lo publicaría y me quedaría todo esto para mí solamente. Así que espero que los que han leído todo esto sean un poco nobles y me dejen sus comentarios.




Después de comer decidí que saldría de mi casa a las 4 de la tarde para vagar por todo Texcoco, pensando en hacer algo inusual como me lo recomendó alguna vez mi padrino y viendo el día pasar. Pero a las 4 de la tarde me entró un sueño extraño y preferí dormirme un rato y salir de mi casa antes de las 5. Efectivamente antes de las 5 me desperté para irme, pero al salir del baño con la cara mojada para despabilarme, recibí una llamada telefónica. Omitamos a la persona que me llamó, pues no quiero aludirla por que seguramente se siente ofendida con mis respuestas y reacciones al decirle que tenía que colgar y tratar de explicarle el por que. Pues bien, con el teléfono al oído me acerqué a mi computadora para cerrar el Messenger, cosa que no hice puesto que un nuevo contacto acababa de agregarme. El mundo pareció borrarse de pronto y existía la computadora y mi imaginación. Creo que pasaron al menos 15 minutos para que me diera cuenta de que aún tenía el teléfono encendido, lo cual me llevó a darle el cortón a la señorita que me llamó. De no haber sido por el sueño y la llamada, no hubiera estado conectado a las 5 de la tarde para encontrarme a esa mujer que tanto quise en un tiempo (yo sigo con la idea de que la amé, pero aún no puedo aceptarlo del todo), que tenía más de un año de no ver y platicar con ella, y apenas unos 6 meses de solo comunicarnos por correo electrónico. Esa mujer que me inspiró para crear un personaje relativamente fantasioso al que bauticé como Matzayani (haz click para saber más al respecto) precisamente por la esperanza y el rayo de luz y alegría que despierta en mí cada vez que recibo noticias suyas. Si bien me alegro cuando recibo noticias suyas y me lleno de una felicidad que nada (o casi nada) puede quitar de mi corazón, esta vez que la tenía conectada para platicar con ella y preguntarle todo lo que yo quisiera no cabía dentro de mi tal alegría. Tan solo una hora, una efímera y delicada hora que fue suficiente para tranquilizarme, para hacerme sonreír y hacerme sentir mucho mejor de lo que me había sentido en mucho, mucho tiempo.


Después de todo creo que esta es la canción más adecuada, tal ves no la ideal, pero fue la que más se acercó a la situación de ayer.


Medio día
Café Tacaba

Jala una silla, siéntate a un lado aquí
Mira las plantas, como reaniman la vista alrededor
Jala una silla, siéntate a un lado aquí, donde pega el sol
Mira las plantas, como reaniman la vista alrededor.
Parece mentira, los pájaros vuelan hasta mi balcón.
Mira los niños, juegan con globos de cualquier color
Mira la gente, compra helados de cualquier sabor
Parece mentira, que halla tanta vida, en este lugar, que felicidad
Parece mentira, que entre tanta gente en esta ciudad
No tenga a nadie con quien compartir la vista desde mi casa este sábado...
...al medio día.

miércoles, junio 22, 2005

Welcome to the fourth avenue cafe

"El ruidoso cadillac 1957 avanza por las frías calles de 'Ningúna parte' bajo la helada lluvia de noviembre que mantiene a la ciudad inmóvil. Ni un alma se pasea bajo las oscuras nubes que cubren al sol. Paseando en su costoso auto por la cuarta avenida, la impactante y misteriosa presencia de un hombre alto y robusto vestido con capa y sombrero negro llama su atención. El gran hombre atraviesa una pequeña puerta de madera pudriéndose. Arriba un pequeño letrero con la leyenda 'Café' le hace dirigir su auto al único establecimiento en servicio a lo largo de toda la avenida. Al cruzar el trozo de madera putrefacto lo sorprende una pequeña pared de ladrillo rojo con una lujosa puerta de mármol. Al otro lado, un maravilloso salón oscuro lleno de mesas circulares apenas para 3 personas cada una, lleno de gente. De un lado del salón está el servicio, elegantes meseros de gran porte vestidos de traje; al otro lado un conjunto musical con guitarras, violines, piano, saxofón... una cantidad increíble de instrumentos; arriba el hermoso cielo oscurecido por las nubes y las gotas de lluvia cayendo sobre el techo de cristal; y tomándolo del hombro, el gran hombre encapuchado, ofreciéndole la mano izquierda diciendo: -Bienvenido al café de la cuarta avenida-."