miércoles, junio 29, 2005

Aburrición

Después de pasar todo el santo día frente a la televisión viendo los pica piedra mientras almuerzo mis chilaquiles, Saint seya (Caballeros del Zodiaco para los ignorantes) y X 1999 mientras me hecho el pollo con crema recalentado que llevo comiendo durante ya 3 días y termino el día viendo “La ventana secreta” tragando palomitas y refresco como vil enfermo, lo primero que quiero es alejarme de la persona que me induce a la ociosidad y la flojera. Si xamy, estoy hablando de ti. Eso de llegar a las 9 de la noche a su casa solo a echarme a ver noticias amarillistas o llamar por teléfono al fer para molestarlo… lo peor es que al salir de su casa y caminar una cuadra y media y una casa para llegar a la mía me encuentro con que no tengo absolutamente nada decente que hacer.



Se me pasa de alguna manera, y unas horas después, sentado aquí frente al monitor, con la hoja en blanco, y esta vez ni siquiera siento ganas de escribir. Hoy no se me ocurre tema, hoy no se que poner. Mi estado de aburrimiento ha llegado a un grado en el que ni siquiera imaginación tengo. Pero mi cerebro siempre funciona y siempre me da palabras para llenar una hoja en blanco, aunque sea con tonterías, pero siempre encuentro que escribir. Y es que no me había dado cuenta del enorme gusto que le he encontrado a esto de la escribida.



Recuerdo que alguna vez, alguien me dijo que cuando me sintiera confundido o tuviera sentimientos encontrados, era bueno agarrar un papel en blanco y escribir todo lo que se viniera a mi mente. Resultó un ejercicio bastante práctico y útil puesto que entendía todo lo que me agobiaba o molestaba después de releerlo con calma. Pero definitivamente lo tome como una especie de solución o escapatoria; siempre que me sentía confundido o desesperado, estuviera donde estuviera, tomaba mi libreta y escribía todo lo que viniera a mi mente, todas las palabras, las que fueran y como fueran, debo decir que la mayoría de las veces lo que escribía ni siquiera tenía sentido. Pero me permitía expresarme desde el fondo de mi alma. Hoy retomo a esas enseñanzas empíricas delante de una hoja en blanco, escribiendo desde el fondo de mi alma, donde nace mi imaginación y mis sueños. Y no me preocupo por pensar que es lo que voy a escribir, solo pienso en la manera más correcta de darle coherencia a estas letras para formar las palabras y las frases adecuadas. Y lo que escribiré es lo de menos, ya saldrá de mis recuerdos, de mi imaginación, de mis sueños, de mis esperanzas, de mi ociosidad, o incluso de mi corazón. Así que estas letras han sido escritas esta noche, a pesar de la hora, de mi flojera y de mi desinterés, por el simple gusto de escribir.

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