- ¿Sabes que tiene Teoten?
- Si te digo yo me voy a reír mucho Karen, así que mejor pregúntale a otra persona.
- Teoten ya vámonos – reclama Nelly al tiempo que me jalonea de la mano
- Entonces que teoten, ¿si vamos a ir a dar el rol a un congal?- pregunta Jaime cuando ve que alguien se apodera de mi.
- ¿Los veo en el Sanborns no? – le respondo apuradamente, señalando a la chica que me lleva de la mano.
- Que tranza, ya decidimos que nos vamos a ir a dar el rol a todo el país- dice lalo muy confiadamente seguido por su “bolita” de 4 - ¿no vienen?. Órale pinche teoten, vámonos a Veracruz.
- Ustedes no se van a Veracruz de rait, pero neta que si se van aquí a la carretera si agarran algún trailero y para mañana ya estas en el puerto.- respondí con toda naturalidad.
Y comenzamos a caminar. No supe si el rumbo era hacia la carretera a Veracruz o al Sanborns, pero ambos quedan de paso. Lo que supe es que al ver a Nelly abandonarme y jalar como siempre con el angustias y lalo, lo tomé como la excusa perfecta para darme a la fuga y re encontrarlos más tarde en la plaza San Pablo. Entré a mi casa apuradamente para tomar el libro de actas (que por cierto nunca usé) y avisar a mis jefes que llegaría tarde (y es la ventaja de que nadie pregunte a que hora es tarde), y a bajar las escaleras de nuevo.
¿Por qué de pronto me buscan tanto?, ¿Por qué tan solicitado así nada más, de repente?. Afuera había muchas personas queriendo estar conmigo. Seguramente sólo por compromiso, o por que no había nadie más, o nadie más interesante, o solo para tener algo que hacer o para pasar el rato, o simplemente para no ir a sus casas, o para ir. Y en cambio yo solo podía pensar en una persona que, curiosamente, siempre me hace sentir bien. Quería verla, platicar con ella, saludarla, abrazarla, mirarla a los ojos, escucharla y platicar. Pero parece que tengo que esperar al menos una semana más. De cualquier modo salí de nuevo para toparme con la sorpresa de que Nelly me esperaba afuera de la puerta sólo por que no se podía ir sin mí. Y lo peor fue que paró a toda la comitiva que la acompañaba solo para esperarme. Como si realmente importara yo tanto. Al menos parece que para ella si.
De cualquier forma, Nelly fue el pretexto perfecto. Después de ir a comer unos helados al M’c donals y saludar a algunas personas todos comenzaron a irse. Los 4 locos que se irían de gira (seguramente al bar más barato que encontraran, y solo para emborracharse), Karen en un Taxi para irse a su casa, Jaime a ver su Jersey de Alemania. Todos, uno a uno se fueron desafanando, hasta que sólo quedamos 3.
-¿Entonces si me vas a ir a dejar a mi casa teoten?
- No Nelly, vives muy lejos. ¿Aquí te quedas Erica?
- Si, ya me voy a mi casa
- Vamos al centro a dejar a Nelly y luego yo te vengo a dejar
- Bueno – respondió con el tono alegre y confiado de siempre.
Y después todo fue más fácil. La plática de Nelly había perdido importancia y me alegré un poco al saber que su madre estaba en la esquina y que se iría con ella a la casa. Nelly es muy buena compañía, le he desarrollado un cariño bastante extraño a esa mujer; pero en esos momentos yo tenía una mejor compañía. Entonces no tendríamos que acompañarla más y nos quedamos solos, platicando tranquilamente alrededor de 4 cuadras.
Aún me resulta extraño como podemos platicar tan cómodamente a pesar de no tener nada de que hablar. Pero entre ese nada, sus historias y mis reclamos, me gané una cena para 2 el próximo sábado.
No es lo mejor del mundo, pero si una buena oportunidad de lo que parece que estoy buscando. Se que si me esfuerzo las cosas saldrán bien. Todo parece ir cobrando forma nuevamente y aclararse. Las sombras borrosas de siempre toman forma y empiezo a comprender. La idea de este sábado era mandar todo al nabo y perderme en mi hermitañedad por un largo rato, pero una simpática chica con un muñeco Gay y una extraña alegría contagiable cambió mi estado anímico. Después todo se volteó un poco y las cosas se van para el próximo sábado, donde independientemente de lo que diga Juana, Pepe, chucha o la papaya cósmica, e independientemente de lo que mi consciencia pueda pedir, yo me desaparezco terminando sabatina con una buena compañera. Ya veremos si realmente regresó.
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