Hace 19 años que estoy en este mundo, y en esos 19 míseros años he aprendido bastante. De entre todo eso, he aprendido a entender mis sueños, a hablar con mi subconsciente y a escuchar los designios que Dios pueda poner en esos sueños. Ayer por la noche me retorcía soñando cosas que no entendía y que me recordaban a una sola persona. Entendí que esos sueños eran solo parte de mi confusión y de mis miedos, y de todo lo que siento por esa persona, muy a pesar de que esa persona jamás apareció en mis sueños. Pero luego, todo el ambiente cambió, alcancé a ver claramente mis miedos y a convivir con ellos para tener que enfrentarlos, y luego esa persona tan querida salió de mi mente y me enfrenté a cientos de dragones y víboras que estaban ocultos dentro de mí. Enfrenté traumas de la infancia, personas que me marcaron, cosas que nunca hice cosas de las que no me siento muy orgulloso de haber hecho, palabras de mi madre, palabras violentas de muchas personas, mi soledad, mis angustias, todo mi mundo. Entendí mi soledad y comprendí que debía enfrentar todo aquello que ahora me marca y que no me permite sonreír con sinceridad. Y entendí que sabiendo escuchar al corazón, no es tan difícil tomar una dedición, por que el corazón siempre sabe lo que queremos. Y como dice Paulo Cohelo, para alcanzar nuestros sueños hay que seguir a nuestro corazón. He tomado eso como una verdad que ahora descansa en mi mente esperando ser usada cada vez que sea necesario. También he descubierto que la integridad física está íntimamente ligada con el alma, que la salud mental y emocional son importantes para poder desarrollar una buena condición física, y que al no tenerlos, como me resultó hoy en la mañana, el cuerpo mismo siente las resacas. Y al ver dentro de mi propio corazón alcanzo a comprender la cantidad de problemas y confusiones que le he causado a esa mujer que tanto quiero, y que me gustaría hacer algo para ayudarle, pero está vez creo que no puedo hacer más de lo que ella misma me quiera pedir.
Dentro de todo esto, al final de mi sueño aprendí algo que puede ser tan cierto como fantasioso. Muchas veces he soñado con la respuesta o la solución a alguno de mis problemas. Una vez organicé una expedición scout por el simple hecho de que soñé que debía hacerlo, y obtuve buenos resultados. Ahora se que los sueños no solo se generan de noche con los ojos cerrados mientras descansamos el cuerpo, si no que los sueños nacen de cualquier idea atrabancada, loca, coherente o decente, o de cualquier otro tipo, en fin, el tipo de la idea no importa, lo que importa es que creamos en ella. Y así fue como hoy, al despertar, aprendí a hacer una promesa de humo, y lo único que se necesita es un par de personas que confíen entre si, el dedo pulgar de la persona que la debe sellar, un trozo de madera para tocar, y las palabras adecuadas para saber que estas haciendo las cosas bien y que puedes confiar.
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