martes, septiembre 07, 2010

Reconciliación

Hoy ha vuelto mi depresión. Regreso a ti, dulce y gélida miel de la poesía. Hoy no tengo cabeza para nada, pero ya la habrá. Tiene que haberla para seguir adelante. Sufrir la tristeza, escuchar al dolor, acompañar a la melancolía, acariciar a la soledad. Como se acaricia a un gato que viene por las noches y por el día se va. Tiene que haber cabeza para vivir. Pero hoy, sólo miro el reloj, esperando que las manecillas avancen mas rápido. Como si así dejara de sufrir mas pronto. Tarde o temprano el tiempo decidirá. Y sin embargo estoy atado de manos con sus respuestas, no puedo hacer nada. Ni siquiera se lo que pasa. Por eso dulce soledad, apiádate de mi y mátame rápidamente. Destrózame de inmediato y no me hagas sufrir tanto. Yo hablaré con el dolor, yo veré en la oscuridad, yo apaciguaré mi tristeza. Pero tu soledad, haz tu trabajo y vete, para que yo pueda renacer como tantas otras veces, y reconciliarme contigo después.



De la muerte


Enterradla.

Hay mucho hombre quietos, bajo tierra,

que han de cuidarla.

No la dejes aquí.

Enterradla