domingo, diciembre 04, 2005

Have you ever seen the rain?


Música, cristales, un camión de lujo que atentaba contra mi vida auxiliándose de descargas eléctricas. Muy pocos minutos de sueño. 7 horas con mi música y (nunca creí decirlo) me llegó a cansar. Una ciudad hermosa y extraordinariamente limpia. Un hotel decente pero cucho y largas horas de sueño. Una cena deprimente acompañada de villancicos. Una ciudad vacía y casi muerta a las 9 de la noche. Siete horas de sueño. Una fabulosa visita al INEGI: sorprendentes expertos, aparatos interesantes y proyectos muy buenos; instalaciones fabulosas y bastante amabilidad. Un chofer enojón. Una torta ahogada y una tienda egipcia. Unos baños muy limpios y una tienda de música enfocada al rock. El parián. Un poco de desesperación y frustración; mi lucha contra la apatía y la estupidez. Independencia y un rato de libertad. Un helado de yogurt cubierto de chocolate y una hidrocálida hermosa. Un negocio de bordados y estampados. Un montón de tipos arreglándose para ir “al antro”.
Y comenzamos a buscar el Brinxton con una mesera bastante guapa, bastante agradable, pero un tanto apretada; terminó recomendándonos el fraccionamiento Bosques. El taxista nos llevó y nos presentó la zona de bares (3 y una disco). Claro, sabíamos que no debíamos llevar mujeres que solo querían bailar, pero ¿Dónde encuentras discotecas llenas de gente en jueves? Al menos en Aguascalientes no. Caminamos una cuadra, dos cuadras, 10 cuadras y encontramos una disco bastante apretada donde todos se nos quedaban viendo feo. Así que optamos por salir y regresar al hotel. Pero teoten no se iba a quedar con las ganas de su cerveza; y Sigala tampoco. Así que el chuchín, Gustavo, Caballero y Citlalli jalaron con nosotros.

Al cruzar la avenida encontramos una pequeña entrada oscura con un letrero de Neón que decía “El túnel”, un pequeño establecimiento con cartones de cerveza en el pasillo. Decidimos quedarnos ahí para no caminar las 10 cuadras de regreso aunque a algunos no nos agradaba mucho el lugar. Entramos y vimos que no había mucha gente; unas cuantas mesitas redondas para 2 o 3 personas, paredes negras y luces de neón, los instrumentos justos para una banda de rock con una batería bastante completa. Los cuadros de los Beatles y motos Harley saturaban las paredes del segundo nivel. Ordenamos la cerveza y comenzamos a comer la botana cuando nos dijeron que el consumo mínimo era de $80. Vargas quiso cambiarse de lugar pero Sigala acertó con un “Pues ya estamos aquí wy!!!”. No se si fue suerte, no se si fue coincidencia, no se si fue el destino, o si simplemente alguna parte de mi me llevó a ese lugar de una manera demasiado inconciente, pero nos quedamos.
Y no era solo un bar, no era un antro de mala muerte o una cantina cualquiera. No era un establecimiento con música en vivo o un cenadero con una banda de rock. Era un templo de tributo al rock; con mesas comunes y corrientes, meseros comunes y corrientes, instrumentos comunes y corrientes, botana y cerveza común y corriente y una banda muy peculiar: un guitarrista y un tecladista bastante jóvenes, un bajista de poco más de 30 y un baterista, guitarra rítmica y vocalista veteranos, y una linda y joven vocalista para las voces más altas. Puedo decir que los guitarristas eran bastante buenos, el bajista clavadísimo en su instrumento, el tecladista inteligente y el baterista tan ágil y hábil como es debido. Pero las voces no tenían comparación; en los jodidos 19 años que llevo escuchando palabras, leyendo palabras, pronunciando palabras y escribiendo palabras, jamás he conocido una que pueda describir lo maravilloso de esta banda. Quizá la voz del tipo aún es descriptible, pero al escuchar “Total eclips”, debo decir que sonaba mucho, mucho mejor que la versión original: y es que con una voz tan maravillosa como la de esa mujer, los instrumentos comunicándose entre si, los músicos hablando con el corazón, el ambiente lo creaban ellos mismos tanto que nadie se atrevía a toser si quiera mientras ellos tocaban, tanto que, a pesar de no ser conocedor o amante del rock, el hacer cualquier clase de sonido hubiera significado algo parecido a un pecado ahí dentro. Y solo era rock. Nada de bluez, ninguna variante, ninguna alteración, nada de Indie, Metal, Pop o Folk o Punk; nada de Hard rock o de Visual rock. Solo un poco de aquellos que alguna vez comenzaron a generar lo que hoy nos describe el rock moderno. Canciones como “I can read your mind”, “Stairway to heaven”, “Have you ever seen the rain”, “Dust in the wind”; canciones de Kansas, Credence, Led Zepellin, The doors, Pearl Jam. Canciones que jamás había escuchado, bandas totalmente desconocidas para mi.
Ahora, sentado aquí frente a mi computador ya no se que pensar, ya no se que creer. Creo que he escrito de una manera pésima el día de hoy, creo que jamás había relatado con tanta estupidez y con tanta apatía. Pero es que hoy, al recordar esa mágica noche donde apenas y tomé unas 4 cervezas, donde apenas y agarré unos cuantos chicharrones, no puedo hacer otra cosa que recordar la música. Es como ese atardecer tan hermoso que nunca vi por estar con Matzayani, como aquellas delicadas nubes que apenas y noté al estar con Jade, como aquella preciosa luna que no me importó al estar con Vanessa. No se si me perdí de algo afuera, no se si debí haber observado más, no se si había una mujer bella en la parte de abajo o si la cerveza estaba muy buena. Incluso si hubiese habido una explosión afuera o se hubiese derribado el mundo en ese instante no me hubiera dado cuenta. En ese momento solo existía la banda y su música.
Así es la vida y la humanidad. Puede ser todo tan sublime como la misma naturaleza, después de todo nuestra inteligencia es natural. Pero estar ahí y preguntar si escuchaste la música, si le pusiste atención o si te gustó es como preguntarle a una persona sana ¿Alguna vez has visto la lluvia?

HAVE YOU EVER SEEN THE RAIN?
Credence
Someone told me long ago
there’s a calm before the storm,
I know; it’s been comin’ for some time.
When it’s over, so they say,
it’ll rain a sunny day,
I know; shinin’ down like water.
I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain?
Comin’ down on a sunny day?
Yesterday, and days before,
sun is cold and rain is hard,
I know; been that way for all my time.
’til forever, on it goes
through the circle, fast and slow,
I know; it can’t stop, I wonder.
I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain?
Comin’ down on a sunny day?
Yeah!
I want to know, have you ever seen the rain?
I want to know, have you ever seen the rain?
Comin’ down on a sunny day?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que forma tan maravillosa de escribir tienes.

Fabiola dijo...

Me he topado con tu blog y debo confesar que me parece fascinante la manera en la que escribes. Felicidades por eso. The Fourth Avenue Cafe... es esa la cancion que creo que es?